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viernes, junio 5, 2020
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Parque Nacional Juan Pablo Peñaloza, el techo del Táchira

Las montañas de la cordillera andina se visten de páramo luego de los 3.000 metros sobre el nivel del mar. En el Táchira estas alturas están resguardadas bajo la figura del Parque Nacional Juan Pablo Peñaloza. Hermosos paisajes de páramo andino llenan de magia este vasto territorio de más de 75.000 hectáreas donde habitan especies de plantas y animales exclusivos de la región. Este es un mundo de montañas, viento y lagunas que vale la pena visitar.

Localizado entre los estados Mérida y Táchira, El Parque Nacional General Juan Pablo Peñaloza se ubica al noroeste de la depresión del Táchira. En este refugio de vida natural se encuentran varios páramos, ecosistemas típicos de las altas montañas venezolanas. Entre ellos están: el páramo Batallón, con sus numerosas lagunas periglaciares; el Zumbador que alberga el importante corredor turístico de Las Rosas; el páramo La Negra, donde nace el río Escalante y el páramo Las Coloradas, coronado por el cerro Colorado y donde se encuentra la hermosa laguna de La Pajuila, de aguas muy cristalinas.

Estos páramos conforman una importante fuente de abastecimiento de aguas. En las montañas de este parque tienen su origen los ríos Uribante, Escalante, La Grita, Mocotíes, El Molino, Torbes, Orope, Umuquena, Bobo, Pereño y Quebrada Grande. Las aguas que surten al complejo hidroeléctrico Uribante-Caparo surgen de los manantiales del Juan Pablo Peñaloza.

Este es un lugar perfecto para los amantes del turismo ecológico, con senderos propicios para el excursionismo y altas cumbres para la práctica del montañismo.

Laguna periglaciar en el páramo Batallón, Parque Nacional Juan Pablo Peñaloza
Laguna periglaciar en el páramo Batallón, Parque Nacional Juan Pablo Peñaloza. Fuente: Sixor / Wikimedia.

Las montañas del Parque Nacional Juan Pablo Peñaloza tienen elevaciones entre los 1.800 y los 3.942 metros sobre el nivel del mar. Esa altura se alcanza en el pico El Púlpito, la mayor cumbre del estado Táchira. El accidentado relieve del parque se destaca por sus pendientes pronunciadas. En algunas partes es posible ver la huella de antiguos glaciares, que aunque ya no existen han dejado hermosas lagunas como eterno legado.

Es posible acampar en el parque, pero se necesita un permiso de Inparques, el ente encargado de si administración, y se debe llevar equipo adecuado, pues por las noches la temperatura desciende hasta 5 grados y hace mucho viento.

Las cascadas de Bailadores.

Hacia el pueblo de Bailadores, en el estado Mérida, desde las montañas del Parque Nacional Juan Pablo Peñaloza bajan riachuelos que se desprenden en hermosas cascadas. La más notable es la llamada Cascada de la India Carú o Cascada de Bailadores.

Una antigua leyenda cuenta que la princesa Carú, hija del cacique Toquisai, iba a casarse con un apuesto guerrero hijo del cacique de los mocotíes. Llegada la hora de la ceremonia, los centinelas divisaron cabalgando a los soldados del conquistador Juan Rodríguez Suárez, vestidos con sus armaduras.

Un cruento combate diezmó a los indios Bailadores, entre ellos el prometido de Carú. La india cargó cerro arriba con el cadáver de su amado para pedir su regreso al dios de la vida. Luego de tres días llorando en la cumbre, Carú murió de dolor abrazada al joven.

El dios de la montaña recogió sus lágrimas y las arrojó al precipicio para que todos conocieran y recordaran la triste historia de Carú.

Cascada India Carú en Bailadores
Cascada India Carú en Bailadores. Fuente: Warairarepano&Guaicaipuro / Wikimedia.

La flora y fauna del Parque Nacional Juan Pablo Peñaloza

En el parque existen variadas zonas de vida vegetal diferenciadas por la altura: los bosques montañosos en las zonas más bajas, luego los bosques húmedos montanos y en las zonas más altas el páramo pluvial subandino.

En los páramos abundan especies como el frailejón palito, el quitasol, el saisai y el birabirón de páramo. Un poco más abajo se observan el pino aparrado y el palo de hierro.

Oso Frontino
Oso Frontino. Fuente: Humberto Ríos / Wikimedia

La fauna del Parque Nacional Juan Pablo Peñaloza es muy variada. Destaca el oso frontino y abunda el tapir o danta de montaña. También se encuentran ardillas, la lapa andina paramera, el puerco espín y el guache paramero, especie única de Los Andes.

En las lagunas o sus alrededores se pueden observar paujíes, guacharacas y patos. En especial protección está el pato torrentero. La vegetación del parque da cobijo a muchas aves. Aquí se pueden encontrar varias especies de colibríes, como el pico largo, el vistoso ángel del sol y el chivito de los páramos.

Caují copete de piedra
Caují copete de piedra. Fuente: Greg Hume / Wikimedia.

Entre los insectos, dentro del parque habitan dos especies endémicas de mariposas braquípteras.

Es muy curioso el hecho de que en algunos sectores del parque hay ganado y caballos que se han escapado de las fincas cercanas y ahora viven silvestres.

Tapir o danta de montaña
Tapir o danta de montaña. Fuente: Just chaos / Wikimedia.

¿Cómo llegar al Parque Nacional Juan Pablo Peñaloza?

Desde San Cristóbal, se debe tomar la Carretera Trasandina vía La Grita – Bailadores. Al pasar la población de Cordero, la vía asciende internándose en el Parque. El punto más alto de esta ruta es el parador turístico Páramo El Zumbador.

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