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Sarisariñama, sorprendentes simas en la cumbre del tepuy

En el bosque, sobre la lúgubre cima de la montaña, vive en una cueva un espíritu maligno que se alimenta de humanos. A veces se le escucha devorando la carne de sus víctimas y se oye un terrible sonido: «sari, sari…». La montaña es Sarisariñama-Jidi, el lugar donde el Sari-Sari tiene su morada.

El Sarisariñama (Sarisariñama-Jidi en idioma maquiritare o yekuana) es uno de los tepuyes del Parque Nacional Jaua-Sarisariñama, al suroeste del estado Bolívar, cerca de la frontera de Venezuela con Brasil. Se trata de una de las mesetas más aisladas del país, a cientos de kilómetros de la carretera más cercana. Actualmente, su acceso está restringido y solo se puede ir allí para la realización de investigaciones científicas.

La cumbre de este tepuy está a una altura de 2.300 metros sobre el nivel del mar y está cubierta de una espesa selva nublada. La característica más peculiar de este lugar es la presencia de grandes cavidades de forma circular (simas), la mayor de las cuales tiene un diámetro en la boca de 352 metros y una profundidad de 314 metros. Las paredes de estas simas son casi completamente verticales. Esto las hace insuperables para la mayor parte de las criaturas que habitan el fondo del precipicio, lo que ha permitido aislar un ecosistema único, con especies endémicas de plantas y animales.

Exploración del Sarisariñama

El 25 de noviembre de 1.961 el piloto Harry Gibson sobrevoló por primera vez esta misteriosa montaña y se percató que en la densa jungla sobre la meseta aparecían cuatro enormes y profundos orificios. En el fondo de dos de ellos también se divisaba un bosque. En 1.964 se realizó una expedición exploratoria a la cumbre del tepuy.

Solo hasta febrero de 1.974 se realizó la primera expedición a las simas, organizada por la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales y los exploradores David Nott y Charles Brewer-Carias. Numerosos especialistas formaron parte del equipo, entre ellos varios investigadores científicos, como el botánico Julian Steyermark,​ el ornitólogo William H. Phelps Jr. y los orquideólogos Nora y Stalky Dunsterville.

La expedición empleó un helicóptero para llegar a la cumbre del tepuy, así no tuvieron que gastar mucho tiempo y esfuerzo para ascender. Nott, Brewer-Carias y su hermano Jimmy descendieron a la mayor de las simas, empleando 7 cuerdas de 50 metros de largo atadas por sus extremos.

Mientras descendían, se dieron cuenta que no podrían regresar de la misma manera, ya que el fondo de la sima es más ancho que el borde superior, de manera que la cuerda colgaba libremente. Los exploradores estaban atrapados. En los días siguientes, se instaló un cabrestante y bajaron una motosierra y otros suministros. Los tres hombres intentaron inútilmente abrir espacio para que el helicóptero aterrizara en el foso. Finalmente, debieron ser sacados con escaleras de cable.

Durante su estancia, la expedición trató de ubicar el río subterráneo que formó la sima, pero no encontraron nada. Lo que sí pudieron mostrar es que ambos sumideros representan un ecosistema único, con muchas especies de animales y plantas que no existen en ninguna otra parte del planeta.

Luego de mucha controversia, Eugenio de Bellard Pietri, uno de los miembros de esta expedición de 1.974, bautizó las simas con los nombres del explorador alemán Alexander von Humboldt y el legendario espeleólogo Eduard Martel – Sima Humboldt y Sima Martel. Sin embargo, a menudo se emplean los nombres de Sima Mayor y Sima Menor para referirse a ellas.

Geología y ecología

El Sarisariñama es similar a otros tepuyes en su geología, se compone de cuarcita de la formación Roraima, perteneciente al Paleoproterozoico. Estas formaciones tienen una antigüedad de 1.800 millones de años, siendo las más antiguas del planeta. Por lo general, las cumbres de los tepuyes tienen una vegetación baja y escasa, con poca diversidad de especies, pero el Sarisariñama es una excepción, con un bosque tupido formado por árboles de 15 a 25 metros de altura, helechos, orquídeas, bromeliáceas y variedad de especies endémicas.

Sima Humboldt y Sima Martel
Sima Humboldt y Sima Martel. Fuente: Luis Ruiz Berti / Wondermondo

Sima Humboldt o Sima Mayor, con sus 314 metros de profundidad, tiene un volumen de 21 millones de metros cúbicos. El fondo del foso tiene un ancho de 502 metros. Sima Menor o Sima Martel tiene una profundidad de 248 metros. Ambos fosos tienen una forma cercana a la circular y están separados por unos 700 metros de distancia.

En ambos fosos hay pequeñas estalactitas y coraloides de ópalo, cuya formación fue iniciada por procesos bacteriológicos. La Sima Menor contiene estalactitas de un exótico mineral negro llamado litioforita. Esta sima presenta dos cuevas, la Cueva de las Cascadas y la Cueva de los Guácharos, que alberga una enorme colonia de varios miles de estas aves nocturnas. En la Sima Humboldt se pueden encontrar incrustaciones de mineral de yeso.

En el año de 1978 el Sarisariñama y sus alrededores fueron declarados Parque Nacional, para proteger el área donde nacen los ríos Caura, Venturi y Erebato y donde también se encuentran los tepuyes Jaua-Jidi, Guanacoco-Jidi y, por supuesto, el Sarisariñama-Jidi con sus simas.

Croquis de Ubicación del Parque Nacional Jaua-Sarisariñama
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